Cuidado a la hora de imprimir vuestros trabajos. No os dejeis engañar.

Seguro que a muchos de vosotros os han pasado infinidad de anécdotas relacionadas con empresas de reprografía o servicios de impresión. Ya sabéis, cuando tenéis vuestro trabajo completamente terminado, vais a imprimirlo y el resultado no es del todo (por decirlo suavemente) satisfactorio. Os contaré una anécdota reciente con respecto a este tema.

Resulta que hace un mes  más o menos realizamos un trabajo para un cliente de confianza que consistía en unos folletos y la renovación de las tarjetas de presentación de su negocio. Le hicimos el diseño y le pasamos las imágenes acabadas listas para imprimir.

El cliente no me pidió los archivos vectoriales y le dimos las imágenes finales para imprimir. Decidieron encargarse ellos mismos de imprimirlas. Existen infinidad de sitios y negocios de reprografía y ellos eligieron uno cualquiera. El precio era bueno, pero la impresión dejó mucho que desear.



Cuando nos enseñaron el resultado, no pudimos más que comentarles que nosotros en su misma situación, no habríamos pagado por el trabajo. Me explico. Las tarjetas estaban diseñadas en un tamaño de 9 x 5 cm, que es el tamaño estándar de las tarjetas. El resultado impreso de las mismas era de 7,8 por 4 cm, es decir que las habían impreso como les dio la gana. El papel no era un papel preparado para tarjetas, sino que era un papel cualquiera de un gramaje alto.

No había ni un ángulo recto, aunque en la tienda de impresión insistían en haberlo cortado con guillotina, se veían rebabas de otro color y daba la sensación de haber sido recortado con tijeras. Presentaba bandas de impresión (algo intolerable) y la imagen no estaba ni por asomo centrada. Los panfletos presentaban degradados de impresión (falta de tinta) que por supuesto no estaban en el diseño original. Un desastre completo y total.

En casos como este, debéis insistir en que vosotros vais a pagar por un servicio y si este no está bien resuelto, os lo deben volver a imprimir por el mismo precio.

No es vuestra culpa, ellos deben hacer bien su trabajo y cuando esté bien impreso, entonces es cuando debéis pagar. Desgraciadamente esto ocurre a menudo, la gente no lo sabe y les engañan. Sí, les engañan, porque ellos saben perfectamente que la calidad del resultado final es inadmisible.

Además y para rematar, tuvieron la desfachatez de comentarles que el diseño era más pequeño de lo que al final imprimieron ( ¡¡mentira absoluta¡¡, como os digo estaba diseñado para 9x5) y que lo que debería haber hecho el cliente... ¡¡¡era encargarles el diseño a ellos!!. Como comprenderéis, nos molestó mucho como diseñadores ese comentario. Desgraciadamente el daño ya está hecho, el cliente pagó y tiene lo que le dieron, pero ya están advertidos (por nosotros) para la próxima vez.

Sólamente deciros, otra vez, que cuando vais a imprimir un trabajo se supone que estáis pagando por un resultado de calidades determinadas, si éstas no se corresponden con la realidad, decidlo y exigid que os lo impriman de nuevo, y desde luego no paguéis por algo mal impreso o acabado.
Raffmou

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